FEDERACION ESPAÑOLA DE MUNICIPIOS Y PROVINCIAS

11 Agosto 2020

40 años no es nada

Acabamos de conmemorar 40 años de Constitución y estamos a punto de celebrar 40 años de Ayuntamientos democráticos: estamos entre el 6 de diciembre de 1978 y el 3 de abril de 1979. Ambos acontecimientos nos están ocupando, y seguirán ocupándonos, aquí en CARTA LOCAL, y para situarnos plenamente en ellos nos dejamos llevar del todo por el efecto cuéntame para recordar, revivir o enseñar cómo éramos: qué música escuchábamos, qué valían las cosas, qué conducíamos, a qué se jugaba, qué veíamos en la tele o en el cine, quién ganaba la Liga… Lo vamos a hacer situados en 1979 y va a ser el arranque de una programación especial con motivo de 40º aniversario de las primeras elecciones municipales tras el restablecimiento de la democracia que comprenderá reportajes y entrevistas aquí, una cobertura audiovisual específica en redes sociales y web, y diversos actos institucionales. Hoy, ahora, primera entrega: ¿cómo éramos en 1979?



La población española era en 1978 de 37 millones de personas y hoy asciende a casi 47 millones, y la esperanza de vida ha pasado de 74,3 años a 83,2, aunque la natalidad es muy baja y al contrario de lo que sucedía entonces ahora hay más personas que tienen más de 65 años (19,1%) que jóvenes y niños de menos de 15 (15,4%). La renta per cápita ha aumentado de 7.000 euros a 27.000 mientras que la tasa de analfabetismo ha descendido más del siete por ciento (de 9% a 1,75%).

Hace 40 años no había móviles, ni internet, ni redes sociales, ni playstations, y tan solo había dos cadenas de TV que para muchos todavía era en blanco y negro. Los coches en los que nos movíamos eran “numerados”: los SEAT 600, 850, 124, 1430, 1500, 132; los Renault R8, R5, R12, 4L (cuatro latas) y Gordi ni; el Citroën 2 CV (dos caballos), los Simca 1000 y 1200, el Mini Morris…

Pero viajábamos sin cinturones de seguridad traseros (y a veces tampoco delanteros). Y sin airbag ni reposacabezas, ni sillas especiales para los niños. Los GPS todavía no se habían inventado. Y, por supuesto, montábamos en bicicleta sin casco ni guantes, coderas o rodilleras, exigencias muy posteriores. La cocina de butano, o incluso de carbón, los Juegos Reunidos, el tocadiscos y los elepés, y el radiocasete son artilugios de aquella época.

Nadie hacía running, que en todo caso todavía se decía footing, y si había alguno que sí se animaba no corría con zapatillas, porque entonces zapatillas sólo eran lo que uno se ponían en casa, las Wamba de cuadros de toda la vida. Se corría entonces con playeros o tenis, que decían los más ilustrados. Que no podían comprarse, por cierto, en Decathlon, porque no existía. Tampoco existían Zara, Primark, Pull and Bear, Ikea o Apple, ni tantas otras multinacionales. Los que entonces aún estábamos por escolarizar estudiábamos EGB y BUP.

España y el mundo


España vivía el final de una década y seguía dando pasos, expectantes y entusiasmados, en la consolidación de su incipiente democracia. 1978 había terminado con la disolución de las Cortes por Adolfo Suárez, el 29 de diciembre, y la convocatoria de elecciones generales para el 1 de marzo del 79. Junto con las municipales y autonómicas del 3 de abril serán los grandes sucesos políticos del año.

Eran tiempos complicados, repletos de momentos dramáticos propiciados por el terrorismo salvaje de ETA y el Grapo. En la primera década de la democracia, ETA asesinó a una media de 50 personas al año. En 1979 hubo otros dos sucesos terribles: el incendio del Hotel Corona de Aragón en Zaragoza, en el que perdieron la vida 83 personas, y el accidente de tráfico ocurrido a cinco kilómetros de Benavente, en el que murieron 49 personas al precipitarse un autobús escolar al río Órbigo. Las páginas de sucesos recogían un año antes, en 1978, otra tragedia que se había llevado a más de 200 personas en el Camping de Los Alfaques de San Carlos de la Rábida.

En el exterior también se produjeron noticias muy relevantes, entre ellas los derrocamientos del Sha de Persia, que supuso la llegada al poder del Ayatollah Jomeini, y de Anastasio Somoza en Nicaragua por el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Tropas soviéticas invadieron Afganistán, EE.UU. y China Popular establecieron relaciones diplomáticas y en Gran Bretaña Margaret Thatcher fue elegida primer ministro.

La economía

El PIB del año 1978 ascendió en España a 67.824 millones de euros (1.150.757 millones en 2017), los tipos de interés estaban en el 7,06% y los tipos aplicados por la banca a los créditos vivienda era del 15,45% y a los depósitos el 10,62%. El déficit público era del 1,70% y la deuda pública del 15,30% (hoy 3,10 y 98,08, respectivamente).

El precio de la vivienda se situaba en 278,47 euros el metro cuadrado construido, una barra de pan costaba, 0,28 €, un café con leche 0,15, una bombona de butano 1,41, una caja de aspirinas 0,11, un periódico 0,09, un empaste dentario 18,03, un billete de Metro 0,005, un litro de leche 0,18, y una entrada de cine 0,90. (ver cuadro)

La EGB

Los niños de entonces estudiábamos la EGB y el BUP y lo hacíamos con libros de SM, Anaya, Edelvives o El Real Madrid de la temporada 1978-1979. Programa de “La Clave”, con los líderes políticos del momento. Santillana. Escribíamos con bolígrafos Bic (“Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal”); los rotuladores, de 36 colores, eran Carioca, los lápices eran Alpino, Staedler o Faber Castell, y la goma de borrar, Milán, que olía a nata y te daban ganas de darle un bocado. ¡Ay!, y también teníamos que usar los temidos Rotring en las clase de dibujo, en donde si hacías un simple manchón de tinta (Pelikán) tenías que tirar toda la lámina (de papel cebolla) a la papelera.

En el colegio jugábamos al futbol, claro, o al baloncesto, pero fuera de allí cuando ya estabas en casa y habías hecho los deberes, como no había consolas ni playstations, no quedaba otra que bajar a la calle a jugar. Al balón prisionero, a las canicas, el pañuelo, las chapas, la peonza, la comba, la goma, el duble, el truque…

Las niñas también jugaban a los cromos de palma, que era una pequeña hoja que se dividía en un montón de cromos con todo tipo de dibujos y los niños hacían el bestia jugando al burro o potro que consistía en ir poniéndose en fila encajando la cabeza entre las piernas del que se tenía delante saltado uno tras otros intentando llegar lo más lejos posible. Los moratones eran notables.  

Nuestros juguetes eran el Exin Castillos, “El juguete que hace historia”, según decía la publicidad; Juegos Reunidos Geyper, con su parchis, oca, ruleta, backgammon…; los Madelman, con sus diferentes modelos y ropas de tela intercambiables; el fuerte Comansi, Scalextric, los clicks de Famobil y Airgamboys, la Barbie-Chabel, Nenuco y la Nancy de Famosa, con sus amplios surtidos de vestidos y complementos, el Monopoly, los juguetes de la Señorita Pepis…

Y, por supuesto, la bicicleta, que era el deseo de cualquier niño ya que te permitía alejarte de tus dominios habituales y explorar territorios desconocidos. Era un elemento de independencia fundamental. La BH era la estrella, el BMW de las bicis, que entonces todavía no tenían marchas y sus frenos eran de metal, rígidos, como también lo eran las de marca Orbea (“Nunca se estropea”) o Torrot. Y, por supuesto, montábamos en bicicleta sin casco ni guantes, coderas o rodilleras, lujos muy posteriores.

Los helados eran de Camy y Frigo, los chicles Cheiw, Bazoka, Dunkin y Niña, los caramelos Sugus y Selz, los de café con leche y toffees De la Viuda de Solano, y los de Damel con sabor a café y avellana, que se quedaban pegados en las muelas. También conguitos, Pitagol (“El caramelo que pita”), chupa- chups, Huesitos, cigarros de chocolate y regaliz de palo. Y el Flaggolosin.

El ritual de la mañana de los domingos consistía en ir al quisco a comprar periódicos para los mayores y tebeos para los niños. Mortadelo y Filemón, las aventuras del Capitán Trueno y Jabato, los libros de Enid Blyton (los Cinco y los Siete), los héroes de Marvel, los cuentos de Walt Disney, Asterix, Sacarino, Esther y su mundo, Carpanta, Zipi y Zape, Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, las Hermanas Gilda, Tintín, Lucky Luke…

Para los adultos, tres grandes libros se publicaron en 1979: “El libro de la risa y el olvido” (Milan Kundera), "La Habana para un infante difunto” (Guillermo Cabrera Infante) y "La historia interminable” (Michael Ende). El Premio Cervantes recayó en Jorge Luis Borges y Gerardo Diego y el poeta griego Odysséas Alepoudélis, conocido por su seudónimo Odysséas Elýtis, ganó el Nobel de Literatura.

La TV y la radio

En 1979, TVE, con sus dos canales, era la única televisión que había en España. Las privadas llegarían 20 años más tarde. La cobertura de la primera cadena alcanzaba ya a más del 90% de la población, mientras que la segunda, o UHF, llegaba al 50% del territorio. Solo un 10% de los aparatos existentes eran en color.

De aquel año nos han quedado en el recuerdo programas de producción propia de una enorme calidad, tan alejados de otras ofertas actuales. “Gente Jo ven”, "Fantástico”, con José María Íñigo; ”La Clave”, el debate que José Luis Balbín presentaba pipa en mano, cuando todavía se podía fumar en la televisión; ”El gran circo de TVE”; ”Un globo, dos globos, tres globos”, con María Luisa Seco; ”Perfiles”, con Joaquín Soler Serrano…

También, por supuesto, el mítico "Un, dos, tres” de Chicho Ibáñez Serrador; ”Más vale prevenir”, con Ramón Sánchez Ocaña; ”Canciones de una vida”, con José Luis Barcelona; ”La verdad de...”, con Alfredo Amestoy; o "El hombre y la Tierra”, de Félix Rodríguez de la Fuente, que moriría un año más tarde mientras rodaba en Alaska unas imágenes aéreas. Los programas de Félix llegarían a venderse a televisiones de más de 40 países. En cuanto a la ficción, las series que veíamos entonces eran ”La Barraca”; ”Los ángeles de Charlie”, ”Con ocho basta”, ”Dallas”, ”El regreso del Santo”, ”Érase una vez... el hombre”, que era una serie de dibujos animados divulgativa que se emitía en la tarde de los sábados; ”Holocausto”, ”Los Roper”, ”Raíces”; ”La casa de la pradera”, con sus melodramáticos episodios; ”Starsky y Hutch”; ”Mash”, ”Lou Grant”, ”Vacaciones en el mar”…

Todavía existían los rombos, que habían empezado a utilizarse en 1962 y permanecieron hasta 1985. Un rombo significaba que el contenido era para mayores de catorce años y dos rombos, para mayores de dieciocho.

Y en la radio escuchábamos a Luis del Olmo en ”Protagonistas” (“Buenos días, España”), a José María García y a Iñaki Gabilondo, a Encarna Sánchez y Alejo García, y “La saga de los Porretas”, y los domingos volvíamos de excursión escuchando en la SER el Carrusel Deportivo de Vicente Marco (“Goool del Mollerussa”), con el propio  García narrando el partido de la jornada (“Penaltyyy en el Molinóooon”).

El cine

Los 70 fueron una gran década para el cine internacional. En esos años aparecieron unos jóvenes directores que cambiaron Hollywood por completo: Steven Spielberg, Coppola, Scorssese, George Lucas... Precisamente, en 1979, año en el que falleció John Wayne, se estrenó la película sobre Vietnam ”Apocalypse Now”, dirigida por Francis Ford Coppola, mientras la teniente Ripley (Sigourney Weaver) se enfrentaba a un alienígena espeluznante que se tragaba a todo aquel que podía en ”Alien, el 8º pasajero”, de Ridley Scott.

”Manhattan” de Woody Allen fue otra gran película aquel año y para la posteridad ha quedado la célebre postal con el Puente de Queensboro, el puente de la Calle 59, visto desde Sutton Square con la silueta de Woody Allen y Diane Keaton recortados contra el amanecer. También se estrenaron “Kramer contra Kramer”, protagonizada por Dustin Hoffman y Meryl Streep; “La Vida de Brian”, de Monty Python; “The warriors”, de Walter Hill; y “Calígula”, de Tinto Brass.

En las películas españolas, la comedia fácil y ligera de Esteso y Pajares en “Los bingueros”, contrastaba con la dureza del drama relatado en “El crimen de Cuenca”, dirigida por Pilar Miró. Y José Luis Garci, que venía de rodar “Asignatura pendiente” (1977) y “Solos en la madrugada” (1978), ambas protagonizadas por José Sacristán y Fiorella Faltoyano, estrenó “Las verdes praderas”, película que le emparejó por primera vez con el actor Alfredo Landa y sería el comienzo de una larga y fructífera relación personal y profesional entre ambos.

La música

1979, el año en que Sony lanzó el Walkman, un invento que caló profundamente entre los adolescentes, fue un año de grandes éxitos musicales. Los Bee Gees, por ejemplo, lograron mantener su “Too Much Heaven” en el número uno de Los 40 Principales durante ocho semanas consecutivas, Abba estrenó su ya eterno “Chiquitita” y los neoyorkinos Village People pusieron en circulación “Y.M.C.A.”, que fue número uno en Inglaterra y número dos en Estados Unidos

Otros sonidos que nos llegaron del exterior aquel año fueron “Da Ya Think I'm Sexy”, de Rod Stewart; “Sultans of Swing” y “Lady Write”, de Dire Straits; “Hot Stuff”, de Donna Summer; “Don’t Stop Me Now”, de Queen; “Nacido para bailar”, de Leif Garret; “Stay”, de Jackson Brown; y “Gloria” de Umberto Tozzi.

En cuanto a la música creada en España a finales de los setenta se produce una gran renovación, otra de sus asignaturas pendientes. Iban desapareciendo del panorama musical grupos como Los Bravos, Los Relámpagos, Los Pekenikes o Los Brincos y surgían otros grupos y artistas como Los Pecos, Veneno, Triana, con su llamado “rock andaluz” que vendió en el 79 300.000 copias del álbum “Sombra y luz”; Ramoncín; Iván; Pedro Marín, Tequila, que se convirtieron en un fenómeno de fans; Radio Futura, Asfalto, Topo…

Julio Iglesias cantaba “Soy un truhan, soy un señor”, una de las canciones más célebres y conocidas de su trayectoria musical; Camilo Sesto, “El amor de mi vida” y “Quién será”; Miguel Bosé, “Superman”; Víctor Manuel, “Soy un corazón tendido al sol”; José Luis Perales, “El Amor”; Rocío Dúrcal, “No lastimes más”; y Ana Belén, “Agapimú”.

Había entonces en TVE un programa que se llamaba “Gente joven“ y era un concurso donde participaban nuevas bandas y cantantes. Pues allí aparecieron en 1979 por primera vez Ana Torroja y los hermanos José María y  Nacho Cano, que aún no se llamaban Mecano sino “José María y sus amigos”, interpretando “Al alba” de Luis Eduardo Aute.

Una de las anécdotas musicales de aquel año sucedió en la participación de España en Eurovisión. Betty Missiego, que era nuestra representante con “Su canción”, tuvo que conformarse con el segundo puesto. En el último momento de las votaciones, el jurado español, que era el último en hacerlo otorgó 10 puntos a Israel dándole la victoria cuando España estaba un punto arriba.

Los deportes

El Real Madrid ganó la Liga 78-79 con un equipo en el que estaban glorias como García Remón, Camacho, Benito, Del Bosque, Pirri, Stielike, Santillana o Juanito. ¡Qué nombres! Y en segundo lugar quedó el Sporting de Gijón, una hazaña, pero es que en aquel equipo jugaban Quini y su hermano Castro, y Maceda, y Uría, y Joaquín, y Ciriaco, y Ferrero…

Hay muchos más nombres ilustres, legendarios, en el futbol español de entonces. Como Capón, Leal, Arteche, Rubén Cano, Marcos Alonso y Ayala en el Atlético de Madrid, que aquella temporada entrenaron Luis Aragonés y Marcel Domingo; o Artola, Migueli, Asensi, Neeskens (que se iría ese año) Simonsen, Rexach o Lobo Carrasco, que jugaron en el Barça de Rifé y Helenio Herrera, aquel italiano que nos dejó frases célebres como “Se juega mejor con diez que con once” o “Ganaremos sin bajar del autocar”.

El Nottingham Forest se hacía con la Copa de Europa y el Borussia Mönchengladbach con la de la UEFA. Y en baloncesto, el Real Madrid fue campeón de la liga por vigésima vez; Bernard Hinault ganaba el Tour de Francia, y Joop Zoetemelk, la Vuelta a España; y en tenis era el momento de nombres épicos en este deporte como Björn Borg, ganador de Roland Garros y Wimbledon, John Mc- Enroe, Chris Evert, Martina Navratilova y Guillermo Vilas
 
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