FEDERACION ESPAÑOLA DE MUNICIPIOS Y PROVINCIAS

15 Diciembre 2019

Abel Caballero: “Queremos una reforma de la Constitución que dé nuevas capacidades políticas y administrativas, económicas a los Ayuntamientos”

Conferencia del Presidente de la FEMP, Abel Caballero, en el foro ‘La España Necesaria’, organizado por el diario El Mundo, el pasado 19 de abril, que por su interés municipalista publicamos en su integridad.



“La política tiene los momentos de la solemnidad y tiene los momentos del debate y del debate abierto. Y este foro, “La España Necesaria”, es un foro de la solemnidad y el debate, de la forma de explicar y trazar los proyectos que queremos llevar adelante en España.

Quiero empezar por referirme a un tramo de la historia reciente de España: 1978-2017, casi 40 años. Los casi 40 años de vida de la Constitución, de vida de la Democracia y de vida de la Democracia en los Ayuntamientos de España. Y, qué distinta la España de 1978, los Ayuntamientos en 1978, la política en 1978, y la España, los Ayuntamientos y la política del año 2017. Porque el salto y la evolución de las ciudades en este espacio, España, en este país, España, en esta nación, España, fue colosal, y pasaron de ser instituciones, lugares de acogida, lugares de encuentro, lugares de vida de rango menor, a ser verdaderos protagonistas en la acción social, económica y política de España.

Porque todo sucede en las ciudades. El dinamismo central de la sociedad española se marca en las ciudades, en los espacios municipales. Y cada vez más. Una parte protagonista de la acción política, social, económica, está en los Ayuntamientos, en las Corporaciones Locales que, paradójicamente, vivimos una extraña diáspora: por un lado, el mundo de lo legal, el mundo de los reconocimientos administrativos y políticos de las competencias; y por otro lado el mundo de lo real, lo que hay que hacer ante la propia demanda de los ciudadanos, que va muy por delante de las instituciones.

Porque la sociedad evolucionó, y de qué forma, desde 1978 hasta 2017. Es un país más formado, con más capacidad y más deseo de acción política, con nuevas demandas, con nuevos deseos de formas de participación en todos los ámbitos y, singularmente, en la política, que desde el núcleo social y desde la sociedad reclama su presencia. Y este país, esta ciudadanía ya tan evolucionada, reclama su espacio, y lo encuentra en los Ayuntamientos, en las ciudades. Lo encuentra en la política local. Y no lo encuentra en otros ámbitos políticos. Ámbitos políticos que no se supieron adaptar a lo que está sucediendo en el corazón de la sociedad, que permanecen en la política tradicional y no saben ver que en la sociedad está habiendo una evolución de tal calado que es preciso que avancemos de forma continua para estar al lado de los ciudadanos.

Esto está marcando una nueva forma de entender la política activa en España, en el país, en los países. Y por eso los Ayuntamientos, las Corporaciones Locales, las ciudades, somos las que estamos representando en gran parte la nueva forma de hacer política. La nueva forma de ser capaces de decirles a los ciudadanos cómo estamos, dónde estamos y lo que queremos hacer. Y formar ya y hacer modos de gobiernos completamente diferentes, porque es lo que nos están reclamando. Y así se entienden algunos resultados electorales, en negativo y en positivo. En ser capaces de hacer proyectos sociales, administrativos y políticos transversales, desde posiciones ideológicas firmes pero transversales en el gobierno, o no ser capaz de ver la evolución de la sociedad. Y el no ser capaces de ver la evolución de la sociedad produce de la desafección.

50, 25, 25

Si esta conferencia la estuviera dando hace 30 años, les estaría diciendo que los Ayuntamientos de España queremos lanzar un mensaje: queremos que esta Nación, este Estado, se constituya en tres números: 50, 25, 25, de tal modo que la acción política y la forma de participar en toda la dimensión administrativa inversora, de desarrollo político, fuera de 50% el Estado Central, 25% las Comunidades Autónomas y 25% los Ayuntamientos. Esto les estaría diciendo aquí hace 30 años.

Era un sueño vano aquello porque, desafortunadamente, el país fue en otras direcciones, y los Ayuntamientos, que en aquel momento éramos el 12% de la acción, en el año 2017 seguimos siendo el 12%. El Estado, que entonces estaba en el 65, ahora está ligeramente por debajo del 50; mientras las Comunidades Autónomas crecieron de forma exponencial.

Es una forma de desarrollo que elegimos nosotros, pero que dejó fuera del contexto de la acción política la propia capacidad de actuar de la política local. Y la política local es una Política con mayúsculas, no es una política menor, de Regidoras y Regidores que hacen su acción en el ámbito de lo cotidiano. Eso era en 1978; no lo es en 2017. Ya estamos en otro momento.

En 2017 la demanda y el planteamiento que hacemos es completamente distinto, y miramos hacia la Constitución, que en este momento debate sobre la necesidad o no de su reforma, y de los nuevos contenidos que esa reforma puede tener. Porque desde la dinámica social, la Constitución tiene que dar nuevas capacidades políticas y administrativas, económicas y de acción a los nuevos agentes de acción en la política que somos los Ayuntamientos, porque emergimos, porque los ciudadanos centraron su atención, sus demandas, y casi su peso político, en las Corporaciones Locales. Ahora ya no estamos en las ciudades de 1978 donde, y en nuestra memoria permanece todavía, había Ayuntamientos que ni siquiera eran capaces de asfaltar… Ahora ya no hablamos de eso. Ahora hablamos de la política social, de la generación de empleo, de las relaciones económicas, de las grandes empresas, de los grandes movimientos ecológicos y medioambientales, de la participación ciudadana, de los grandes progresos científicos y tecnológicos de las ciudades inteligentes, de las nuevas tecnologías. Estamos en otro lenguaje y en otra dimensión y, seguramente, muy por delante de los otros dos actores de la política, Estado y Comunidades Autónomas, muy por delante en la forma de entender la evolución social y la propia acción social.

Tres artículos

Y por todo ello, queremos estar de forma distinta en la Constitución. La Constitución, déjenme que lo diga entrecomillado, “despacha a los Ayuntamientos en tres artículos”. Tres artículos. Ante esta gran movilización social y política que está habiendo en España, la Constitución del 78 tiene sus lagunas y una es la deficiente atención y la falta de consolidación de las Corporaciones Locales, que produce un desarrollo, en mi opinión excesivo, en las Comunidades Autónomas, que no se vio compensado y vertebrado con el desarrollo que correspondía a las Corporaciones Locales.

Eso generó una España desequilibrada porque hay una de las tres Administraciones que no tiene el reconocimiento legal a la propia realidad social. Y por eso la realidad está desbordando el propio ordenamiento, y por eso aparecen las instituciones locales ocupando el espacio que no les dan y que no les reconoce la propia acción legislativa: la Constitución, los desarrollos legislativos que no nos reconocen nuestra capacidad de acción que, ineludiblemente, tenemos que hacer desde una enorme responsabilidad y desde una enorme visión de Estado. Porque los municipios, los Ayuntamientos, las Diputaciones, las Corporaciones Locales, somos una red que vertebra este país. Una red real y seguramente simbolizada en la FEMP, el lugar donde nos sentamos fuerzas políticas que en otros ámbitos tenemos posiciones radicalmente distintas, pero que compartimos una forma de hacer política, desde los municipios, desde las Corporaciones Locales.

La crisis del 2008 puso de manifiesto la importancia de las Corporaciones Locales y de los Ayuntamientos, y el acompañamiento social a los ciudadanos, porque aparecieron nuevas demandas, nuevas necesidades y situaciones extremas en el país que no fueron respondidas desde otras Administraciones. Seguramente porque la dificultad y la gravedad de la crisis generó tantas y tantas carencias, pero lo cierto es que desde donde se hizo frente y se atendieron tanto demandas de modernidad como demandas por la crisis, que vinieron juntas, fue desde las ciudades, desde los municipios, desde nuestra capacidad. Y en aquellos momentos de especial significación política, administrativa, económica y social de las Corporaciones Locales, el Gobierno de España actuó en la dirección contraria a lo que demandaba la sociedad, y no sólo los Ayuntamientos, de dar atención a todas aquellas nuevas necesidades, todos aquellos nuevos desarrollos. Estoy hablando tanto de las implementaciones de nuevas tecnologías como de nuevos desarrollos económicos o de políticas sociales de los desheredados de la tierra desde la crisis.

El Gobierno de España, desde una miopía histórica, en lugar de entender lo que estaba sucediendo operó en la dirección contraria, en la de cortocircuitar cualquier acción local que desarrollasen los Ayuntamientos. Y en lugar de reconocer la mayor necesidad, capacidad, y acción de la política local, y permitir que fuéramos con el apoyo legislativo en la dirección que demandaba la sociedad, el Gobierno se inventó un recorte de competencias y capacidad de actuación municipal que no tiene precedentes históricos.

En lugar de entender que había sectores sociales que solo tenían a su lado a las Corporaciones Locales, y que aquello estaba evitando una fractura social de gran envergadura, y potenciar esa acción, hizo lo contrario: quitó todas competencias de política social a los Ayuntamientos, les quitó las competencias en políticas de empleo, les retiró cualquier vestigio de política que tuviera que ver con nuevas tecnologías y nuevas acciones en lo local, cualquier referencia de acción política que tuviera que ver con la aparición de las demandas sociales desde lo cercano; y apareció la LRSAL: racionalización y sostenibilidad…, racionalización…, en la dirección contraria de la gran demanda social. Pero eso, al tiempo que sucedía, había una gran posición como país de cumplir con la nueva modernidad de los requisitos europeos, y llegó el momento en el que se intentó culpabilizar a los Ayuntamientos de una parte del daño que estaba produciendo la crisis en España (a declaraciones políticas del miembros del Gobierno me remito) para acompañar esta Ley y para justificarla.

Cumplimos

Pero la realidad ha intervenido por otro sitio. El debate y la retórica políticos están en un lugar y la realidad estaba en otro, porque la única Administración que cumplía requisitos europeos, en sus propias finanzas, éramos las Corporaciones Locales. Los únicos. Los únicos que teníamos superávit en las cuentas públicas desde el año 2012 éramos las Corporaciones Locales: 0,4% del PIB, 0,5%, 0,6%, 0,4% y 0,7% del PIB en los últimos cinco años. Medio punto de superávit estructural en las Corporaciones Locales.

En el momento en el que parece que la dinámica política señalaba la gran importancia de cumplir los requisitos europeos para coger la rueda de la salida de la crisis de otros países, en medio de aquel recorte brutal de competencias, aparecían Ayuntamientos capaces de aportarle colectivamente medio punto de superávit al saneamiento de las cuentas el Reino de España.

La realidad es esa. Se impuso. Porque seguimos en eso. Pero al mismo tiempo que se seguían intentado recortar las competencias, aparecieron los requisitos de deuda; y las Corporaciones Locales, en este momento, ya cumplimos los requisitos de deuda del año 2021. 2021, repito. Estamos cinco años por delante de la propia realidad. Y aunque se inventó el techo de gasto, colectivamente, resulta que las Corporaciones Locales volvemos a cumplir el techo de gasto, dando muestras de una responsabilidad y eficacia inusitada.

Y éste es el momento que estamos viviendo. Somos las Corporaciones Locales las que en medio de esta durísima situación, que puede estar significando una ruptura social sólo equivalente a la de los años 30 del siglo pasado, las que estamos haciendo de nexo entre sectores sociales que se bunkerizan en sus posiciones económicas divergentes y cada vez más divergentes.

Somos nosotros los que incorporamos en nuestra acción política a sectores sociales que nos tienen como único refugio a sus demandas. Y cuando hablo de esto no estoy hablando solamente de los damnificados de forma tan terrible por la crisis: estoy hablando de empresas que, en la modernidad, solamente tienen como referente a lo más cercano, a las Corporaciones Locales, a las Alcaldesas y a los Alcaldes.

Yo soy interlocutor, en mi ciudad, de una empresa que tiene 7.000 trabajadores, una de las grandes industrias del automóvil del mundo que quiere tener, en el Alcalde de Vigo, un interlocutor. Pero yo no tengo ninguna capacidad de acción, porque ni siquiera hay un órgano asesor de un Ministerio en el que los Alcaldes de las ciudades que tenemos industrias de automóvil pudiéramos poner necesidades que vemos conjuntamente. No; la teoría va en “separémoslos lo más posible”; la teoría vuelve a romper con la realidad y es “pongámoslos muy lejos” porque son actores menores de la política. Y esto ya hace mucho tiempo que no es cierto, ya no estamos en la realidad de 1978.

Esta es nuestra posición. Queremos una reforma de la Constitución en la que se reconozcan, con nombres y apellidos concretos, las competencias y la capacidad de actuación de los Ayuntamientos de España. Queremos que aparezca singularizado, de la forma que aparece para las Comunidades Autónomas, nuestra capacidad de acción, porque no queremos ser rehenes del gobierno de turno que decide cambiar radicalmente las capacidades de acción de 8.125 Ayuntamientos de España que gobiernan a 47 millones de personas. Aquella laguna de la Constitución del 78 se tiene que rellenar. Y estamos en ello, estamos trabajando con un grupo de expertos preparando nuestra posición en la reforma de la Constitución.

Queremos leyes orgánicas, que nuestro desarrollo se produzca a través del máximo rango legislativo por la importancia social de lo que está sucediendo en los municipios, en las ciudades, en los ámbitos territoriales de España. Porque algunas tendencias centrífugas y desvertebradoras, seguramente, estarían mejor ancladas, en parte, si tuviéramos una posición municipalista distinta en España. Estoy hablando de Cataluña, y estoy hablando de Cataluña porque seguramente vertebramos desde los Ayuntamientos acciones políticas que no tienen otra vertebración en España, pero la insuficiente capacidad de reconocimiento jurídico de nuestra acción impide esa posibilidad y ese factor de vertebración tan imprescindible.

7.000 millones

Pero todavía hay más, porque en este mismo momento, hoy, los Ayuntamientos estamos haciendo nuestra demanda de posición económica. Hace 15 días conocimos los resultados de las cuentas del año 2016. Tuvimos 7.000 millones de euros de superávit. Superávit, cuando el objetivo de otras Administraciones está solamente en el equilibrio. Y si tuvieran equilibrio las Comunidades Autónomas, el Gobierno de España y la Seguridad Social, este país sería un paraíso. No. Son 7.000 millones de euros de superávit, al lado de actores que tienen déficit; e, incluso, algunos incumplen severamente los propios requisitos de su déficit.

Ese es el panorama en el que nos desenvolvemos y ante esto hay una tendencia política, y déjenme que utilice la expresión, muy negativa, y es que seamos los Ayuntamientos los que estemos provisionando, desde nuestra capacidad de acción política y administrativa, los requisitos y el cumplimiento de las obligaciones para seguir manteniendo al Reino de España cumpliendo con Europa. Esto significa que a los que cumplen y a los eficientes se les castiga, y a los que incumplen y a los ineficientes se les premia. Y estoy hablando de Comunidades Autónomas, de un sector de la Administración y de la política de España que no cumple, y de la tendencia a considerarnos a nosotros como el granero aprovisionador del ahorro para los que incumplen. Y no es algo que nos proporcione alegría, porque las demandas en lo municipal son cada vez más crecientes, escúchese bien: imparables. Esta dinámica no tiene marcha atrás.

Estamos caminando hacia un mundo en dos posiciones: lo global y lo completo, y lo completo es la política local.

¿Cómo es posible que la ciudad de Vigo vaya a tener dentro de seis meses, seguramente, la depuradora que más recursos necesitó de Europa y las Corporaciones Locales no tengamos ninguna competencia en medioambiente, ninguna? ¿Cómo es posible que estemos viviendo ahora una nueva avalancha turística, bienvenida sea, y los Ayuntamientos no tengamos ninguna competencia sobre playas, costas, medio ambiente y saneamiento de esos territorios? Pues no lo tenemos. No tenemos ninguna capacidad de acción. Pero las demandas están todas en nosotros. Todas. No hay ni una sola demanda de las que consideramos claves en el nuevo desarrollo del siglo XXI en este país, que no tenga o su vehículo o su acción a través de los Ayuntamientos.

No estoy hablando de la política local tradicional. Estoy hablando de las relaciones con las universidades; estoy hablando de las relaciones con las grandes empresas, de las grandes infraestructuras, del tren de alta velocidad, de aeropuertos, de las propias demandas sanitarias, algo que nunca reflexionamos en voz alta porque los hospitales están en los municipios y las Corporaciones Locales no tenemos ninguna presencia en los hospitales…; o en las nuevas políticas sociales, temas que casi parecen incontables e inconcebibles, incontables por el número de veces que sucede.

Pero nosotros no tenemos, como Ayuntamiento, ninguna competencia en política social. Las Corporaciones Locales no podemos tener abiertas escuelas infantiles; las tenemos por supuesto, por docenas, pero no es una competencia que tengamos reconocida. La tienen las Comunidades Autónomas. Sencillamente nosotros lo hacemos. Este es el mundo en el que estamos viviendo.

Ésta es la realidad que hoy queremos plantear. Es la realidad de una Administración extraordinariamente eficiente que lo está mostrando año tras año en nuestra acción ciudadana, en nuestra acción social y en nuestra acción económica. Y por todo ello, y más ejemplos que los ciudadanos conocen bien, queremos que el Gobierno de España nos permita utilizar, en favor de nuestros ciudadanos, los 7.000 millones de euros que ahorramos el año pasado. Esto es sí o sí.

Utilizar los ahorros

No nos vamos a quedar quietos. Aquellos tiempos en los que en los Ayuntamientos estaban pasivamente sentados Regidores y Regidoras viendo como otras Administraciones utilizaban nuestros ahorros, se acabaron. Lo conseguiremos o no, pero lo vamos a demandar por acción política porque somos 8.125 Alcaldesas y Alcaldes que, por cierto, compartimos esta posición: que queremos utilizar los ahorros que nosotros conseguimos. Y se nos está castigando. La combinación techo de gasto y equilibrio presupuestario es un proyectil en la línea de flotación de las Corporaciones Locales que no nos permite utilizar nuestros propios recursos en favor de los ciudadanos.

Ésta es la dinámica que estamos viviendo y al lado está algo muy importante: la desertización poblacional de España sólo tiene una acción que es la acción de los pequeños Ayuntamientos. No hay solamente que reconocer su trabajo. A los que hace cuatro años se demonizaba y se decía que había que fusionarlos y que eran ineficaces, hay que decir ahora que son valientes, que sin salario, sin retribución, o sin presupuesto tienen sus municipios a flote.

La población en el territorio tiene un coste y lo tenemos que pagar. Fijar la población al territorio y evitar que zonas enteras de España acaben despobladas va a costar recursos y hay que decirlo, reconocerlo y dedicarnos, y se llama así porque lo contrario va a producir una desertización humana y una erosión del territorio de coste incalculable. Esa fijación de la población al territorio va a significar recursos y hay que dedicarlos solamente para mantener la población allí. Y lo tenemos que asumir, preventivamente además, porque si no, no hay solución a la despoblación.

Y éste es el panorama que yo les quería trazar, el de las Corporaciones Locales Y déjenme que lo diga: la modernidad en España se llama Ayuntamientos, se llama ciudades y sobre ello tenemos que reflexionar colectivamente.

Seguramente los padres de la Constitución del año 78, y con algunos de ellos hablé en estos últimos tiempos, nos dirían que las preocupaciones en aquel momento eran otras. Teníamos otros retos delante. Pero ahora, el reto es hacer que las Corporaciones Locales, los municipios, las ciudades, juguemos en la sociedad española el papel que tenemos que jugar.

Muchas gracias”.

 
Abel Caballero

Abel Caballero

Carta Local nº 329, noviembre 2019.pdf