FEDERACION ESPAÑOLA DE MUNICIPIOS Y PROVINCIAS

15 Diciembre 2019

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Somos la despensa medioambiental del país

Francisco González, Alcalde de Cudillero y Presidente de la Comisión de Desarrollo Rural y Pesca de la FEMP

Los municipios rurales se acomodan mejor a la crisis, por la austeridad y el sacrificio de sus ciudadanos y responsables políticos

 

La Ley de desarrollo rural sostenible tiene un alcance territorial y social sin precedentes. Puede tener éxito si las cosas se hacen como quiere la FEMP

 

Toledo acogerá los días 10 y 11 de septiembre el Primer Congreso de Pequeños Municipios. Es la primera vez que la FEMP organiza un encuentro específico de  municipios de menos de 10.000 habitantes, para abordar y debatir los problemas y dificultades de las 7.457 localidades que están en esta franja de población y que suponen más del 90% de los Ayuntamientos de nuestro país. El Alcalde de Cudillero (Asturias), Francisco González, también Presidente de la Comisión de Desarrollo Rural de la FEMP, valora este Congreso y lo que representa para ellos.

¿Será un congreso de reivindicaciones o para reflexionar sobre “de dónde venimos  o a dónde vamos”?

 

Para ambas cuestiones. Tendremos que reivindicar que la participación en los tributos del Estado y en el de las Autonomías no es lo mismo para un municipio de más de 100.000 habitantes, que para un municipio de menos de 10.000. En cambio, las necesidades, los servicios que reciben los ciudadanos de uno y otro lado, son iguales. Por lo tanto, desde esta perspectiva, desde la humana,  en el municipalismo el tamaño no importa”. Si además tenemos en cuenta, que los territorios rurales suelen ser de mayor dimensión, con poblaciones más dispersas y con orografías más peculiares, el problema para dar cobertura a estas necesidades, se acrecenta aún más. El congreso nos permitirá también reflexionar sobre estos pequeños municipios, que están habitados por más de 20 millones de personas; una población importante, que tiene los mismos deberes contributivos que la urbana y que deberían también estar equiparados en sus derechos a recibir los mismos servicios, a contar con las mismas oportunidades, similar calidad de vida y en definitiva, bienestar.

 

¿Cuál es la realidad actual de los pequeños municipios españoles?

 

Somos la despensa medioambiental del resto del país. Hemos sabido salvaguardar, excepto casos puntuales, nuestras externalidades positivas, como son el agua, el aire puro, el paisaje y un largo etc. Hemos logrado preservarlas de la explotación indiscriminada, poniéndolas a disposición del conjunto de la sociedad, incluidos los municipios urbanos, donde precisamente el desarrollo urbanístico fue desproporcionado y desmesurado, pero por el que obtuvieron ingresos económicos a los que los rurales rehusaron porque su filosofía era otra: la consecución de un desarrollo sostenible y equilibrado. Y ahora vemos, una vez más, que los ingresos son dispares para unos que para otros y que como consecuencia, las infraestructuras y los servicios a la ciudadanía también llegan de distinta forma. No me parece justo que la realidad actual sea precisamente más asfixiante para los menos poblados, cuando fueron sus ciudadanos y corporaciones quienes desde la responsabilidad aplicaron políticas sostenibles, lejos de buscar beneficios a corto plazo y serios perjuicios a largo. Por ello, no me parece equitativo que se impida la petición de créditos a las corporaciones, que se aplique el mismo tratamiento a todos los Ayuntamientos, incluso aquellos pequeños que no tienen ningún crédito presupuestario en la actualidad y que podían recurrir a esta vía en un futuro.

 

¿Es bueno que haya tantos y tan pequeños?

 

Es bueno que los haya. Matizo: Es bueno que haya una Administración cercana al ciudadano y, en eso, mejor que nadie la Administración Local, porque  cohabita a pie de calle con los administrados, es la más sensible con su realidad, porque los Alcaldes, los concejales que componen estas corporaciones, forman parte de esa misma realidad,  conocen de primera mano, la sienten y padecen y ese es un estímulo añadido para tratar de buscar soluciones y de gestionar de la forma más equitativa. No creo que sea malo que haya tantos, porque si miramos países vecinos como Francia, comprobamos que allí aún hay más, pero con más competencias y sin que haya administraciones intermedias entre ellos y el Estado. Las únicas administraciones que tienen territorios y ciudadanos son las locales. Todas ellas juntas componemos las células de ese cuerpo humano que es el Estado.

 

 

¿Hace falta una reorganización o un cambio de estructura administrativa para que su funcionamiento sea más operativo y eficaz

 

Es posible que en el ámbito de los municipios pequeños o rurales, el cambio de estructuras administrativas pase por comarcas, mancomunidades, consorcios de municipios, con más competencias, con más capacidad de decisión, por mayor liderazgo, por mayor cercanía, por mayor conocimiento y detalle del territorio, por optimizar los recursos disponibles, por ponerlos en valor. Aspectos éstos últimos donde los municipios pequeños por sí solos y de forma unitaria, no pueden afrontar. ¿Quién mejor puede opinar y decidir sobre un territorio y su forma de vida que los habitantes y sus responsables locales? Eso en Europa, se llama “gobernanza”, participación ciudadana, y donde se ha aplicado se obtienen excelentes resultados. Sin embargo, existen instituciones intermedias que no comprenden esto y se convierten, tal vez sin pretenderlo, en mecanismos de organización y gestión de territorios sin la connivencia de quienes viven en ellos. Sus decisiones, su proceder, discrepan frontalmente con las aspiraciones, las reivindicaciones, las soluciones que esgrimen los administrados. Esa falta de sintonía, ese desencuentro, limita la capacidad operativa y la eficacia de estas administraciones intermedias, las convierte en pesados mecanismos burocráticos y lo que es casi peor, las vacía de la vocación democrática con las que fueron concebidas. Por lo tanto, si estas instituciones reclaman descentralización y más competencias, también nosotros, los municipios rurales, les pedimos que cedan competencias acompañadas de sus correspondientes recursos económicos.

 

Una reflexión sobre el papel de las Diputaciones, Consejos y Cabildos Insulares…

 

Son entes supramunicipales, compuestos por Alcaldes y Concejales que comprenden y entienden muy bien el funcionamiento de la Administración Local por su composición, pero con poca dotación competencial, porque fueron superadas por la Administración más joven, que es la autonómica. Sólo me cabe pensar que o sobran unos u otros. Personalmente, prefiero las Diputaciones, los Consejos o los Cabildos, pues tienen más vocación municipalista y es una lástima que no desempeñen una función más activa.

 

¿Cómo afecta la crisis económica a los pequeños municipios?

 

Les azota más que a los grandes y a las autonomías pues sus recursos son más escasos y los servicios demandados cada vez mayores, fruto de las necesidades que se han ido generando por empatía con las grandes ciudades, asumiendo servicios y competencias no propias  por querer equiparar a los ciudadanos, pero sin venir acompañadas de partidas presupuestarias para ello. Ahora bien, también es cierto que los municipios rurales por la austeridad y el sacrificio de sus ciudadanos y responsables políticos se acomodan mejor y sabrán salir trabajando como siempre hicieron de esta situación. Por costumbre y por hábito estamos más fajados, más curtidos, que los que vivieron en la opulencia durante estos últimos años.

 

Y qué pueden hacer para ayudar a salir de la crisis y convertirse en motores de desarrollo.

 

En este momento crucial de la economía es precisamente donde los municipios pequeños y rurales pueden tener una oportunidad para desarrollarse económicamente. Hay que tener en cuenta que cada día más los productos locales, artesanales y de calidad adquieren un valor creciente para la sociedad en su conjunto. Nuestras economías están basadas en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas, en el turismo, en la agroalimentación, en los recursos naturales: Por lo tanto, es una economía más diversificada que la que se sustentaba en los ámbitos del ladrillo, y sin duda, despierta más expectativas. Las empresas, las entidades financieras tienen que buscar alternativas en sectores productivos distintos y en este amplio territorio que tienen los pequeños municipios se encuentran yacimientos económicos y de empleo acordes con estas necesidades. No en vano, los parques eólicos, fotovoltaicos, que tienen que ver con las energías alternativas se desarrollan en los territorios de los que hablamos. El turismo de calidad, de sensaciones, tiene más validez en los territorios serenos que en las grandes urbes, que en las costas colmatadas y este nuevo modelo de comportamiento a la vez que también más económico, no me cabe la menor duda, que constituirá un resurgimiento para nuestros territorios. No hay territorio sin futuro, hay territorios sin proyectos y la iniciativa comunitaria Leader, con más de 300 grupos asentados en los pequeños municipios fue durante estos pasados años un laboratorio que demostró que los enfoques territoriales cuando se sustentan en la participación ciudadana, con un  carácter ascendente y transversal, suelen ser positivos y fructíferos. La prueba evidente de ello es que existen muchos emprendedores y emprendedoras en el ámbito rural.

 

 

¿Qué opina sobre la Ley y el Programa de Desarrollo Rural Sostenible

 

El gobierno central ha hecho una apuesta decidida y firme con esta Ley. Es una auténtica política rural de Estado, de un alcance territorial y social sin precedentes hasta este momento, vanguardista en Europa. Es una ley que veníamos reclamando y anhelando desde hace años los municipios rurales, que es compleja en su ejecución, que se inspira en una filosofía de compromiso con la ciudadanía de estos municipios, como prueba de la confianza que dichos habitantes tienen en los Gobiernos Locales, pero que me temo muy mucho que la otra Administración, que tiene corresponsabilidad financiera, que es la autonómica, no gestione con el nivel de cercanía y de voluntad política que la Ley recoge. Y digo esto porque no hay más que ver que, en este año 2010, las aplicaciones presupuestarias de las Comunidades Autónomas en esa coparticipación del 50% del presupuesto que la Ley plantea por regiones, no aparece reflejado en ningún lugar. Eso evidencia que aquí el Estado, que si mantiene aplicación presupuestaria definida y específica, confía más en la Ley y tiene más grado de compromiso, de desarrollo con los municipios más desfavorecidos, tratando de equiparar el mundo urbano con el rural. Puede ser un éxito si las cosas se hacen como la FEMP pretende que se hagan.

 

 

Este Programa contempla actuaciones a través de 219 planes de zona. ¿Están todos los que son?

 

Están cerca de siete mil municipios incluidos en el Programa de Desarrollo Rural Sostenible así que, honestamente, creo que podemos darnos por satisfechos. No lo estamos tanto con determinadas Comunidades Autónomas donde las zonas y los planes se están haciendo con escasa participación en su consulta y desarrollo con los territorios a los que van dirigidos. Es una lástima que la Ley se aplique en un momento de recortes económicos y tenga presupuestos que disten mucho de los que se preveían en su aprobación, pero entendemos que la situación actual es la que es y valoramos de igual forma la aplicación y la forma, que lo que pueda ser el fondo, siendo éste vital. Lo importante es que la Ley impregne y tenga un calado entre los habitantes del medio rural para que sepan que hay una Ley aprobada por el Gobierno del Estado, reivindicada por los municipios rurales, que sirve para dinamizar, potenciar y diversificar estos territorios desde una perspectiva integral con la participación de doce ministerios. De ahí, que en el Congreso de Toledo será uno de los temas más importantes que abordemos.

 
Carta Local nº 329, noviembre 2019.pdf